martes, 30 de julio de 2013

MIYAHARA NAO

 


Autor especializado en comics de acción juvenil. Empezando por una de sus primeras obras, "Calling on the Three God War Heroes!", "Takuya Connection" (ambas para el Jump), "Light No. 1" (para el Captain) y "Zero Guy: Requiem of Glass" son sus series más conocidas.

"SAN GUNSHIN SANJÔ!" IdeaIdea
("Calling on the Three God War Heroes!")
三軍神参上!
por Miyahara Nao.
serializada en el Gekkan Shônen Jump (Shûeisha). [1981/11]
género: bandas escolares.
Uno de los primeros trabajos importantes de Miyahara y a la vez su serie más exitosa (aunque "Takuya Connection" también tuvo muy buena acogida); reúne los temas favoritos de su autor y es también un compendio de sus habilidades y sus carencias. Desde el punto de vista técnico, supone un giro en un subgénero que parecía estar en la época de morderse la cola, presentando una perspectiva más ligera, acentuando los momentos jocosos y centrándose más en la acción propiamente dicha, que es una de las bazas fuertes en el grafismo del autor, ya que sus tres protagonistas dominan otras tantas disciplinas de combate, karate (Yamato Kyôsuke), kendô (Tsutsumi Reijirô) y judô (Mutô Shingô), y el dibujo consigue fluidez de movimientos y gran plasticidad en las figuras gracias a un trazo dinámico y muy bien cocido. Los diseños de los personajes, simpáticos y modernos, son acordes a estas mismas premisas y funcionan bastante bien, aunque todavía se nota que les falta un grado. Donde pincha la serie es en los tiempos muertos y, sobre todo, en cierta inmadurez en los cambios de tono, que terminan atropellándose de la manera más tonta.

"RAITO NANBAA WAN" IdeaIdea
("Light No. 1")
ライトNO.1
por Miyahara Nao.
serializada en el Shônen Captain (Tokuma Shoten). [1989/11/18]
género: comedia karate.
Sería erróneo denominar esta serie como evolución, porque en una década desde su primer trabajo destacado, el autor ha reincidido sobre los mismos temas, pero las cosas han ido a peor: se ha perdido la plasticidad de antaño en favor de fórmulas muy acartonadas y los cambios de tono, que podrían ejemplificarse en salidas jocosas dentro de escenas muy graves, siguen a la orden del día y sin visos de curación. Tampoco el argumento parece especialmente innovador, con jovencito de turno, Rai (nombre que es un juego de palabras que no he podido averiguar), líder de una escuela de karate, que debe mostrar sus habilidades en este deporte para sacar las castañas del fuego a sus compañeros cuando los curtidos rivales quieren ponerles a prueba. Ni siquiera muestra el autor ni que sea un poco de interés en representar gráficamente las técnicas de karate para que su trabajo sea, al menos, instructivo. Todo lo contrario, fantasía y falta de pulcritud en general.

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